• Los inesperados repuntes en noviembre cambian la trayectoria de exportaciones e importaciones, tras la errática evolución de los últimos tres anteriores. Con estos datos mejora el dato esperado para el conjunto del año frente a los registros de 2014.
  • Aunque la positiva evolución está muy condicionada por la rebaja del Brent, indicando que el equilibrio externo depende de que se mantenga, hay señales esperanzadoras. La aceleración en el repunte de exportaciones durante el año 2015 podría indicar que la competitividad del sector externo no se ha visto seriamente lesionada por la recuperación intensa de la demanda interna –que podría en teoría haber deteriorado los niveles de competitividad-. Mientras, la moderación de las importaciones reales –que neutralizan el efecto de los precios a la baja de la energía- podrían indicar que la que la tradicional dependencia importadora podría haberse moderado en la actual fase alcista.
  • Además, la evolución del tipo de cambio y del precio del petróleo auguran que estos vientos de cola seguirán impulsando la buena marcha del comercio exterior. Hacia adelante, la nueva rebaja del petróleo supondrá un cierto respiro, y el divergente ciclo monetario entre Europa y EEUU augura un euro débil de cara a los próximos trimestres.
  • La recuperación económica prosigue a buen ritmo. Quitando el componente energético –que contamina la evolución de los flujos-, se mantienen notables repuntes de las ventas al exterior y, muy especialmente, las compras. Ello indica que la demanda externa sobre las mercancías españolas no se ha ajustado tanto como se temía el pasado verano y que la tracción de los rubros internos de demanda prosigue a buen ritmo.
  • El déficit comercial acumulado sigue estable: persiste en el 2,3% del PIB (nominal). Apenas ha mejorado 270 millones, al alcanzar los 24.402 millones en los doce meses hasta noviembre desde los 24.472 millones en 2014.

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