• El cuarto trimestre arranca de nuevo con caídas en los flujos nominales. Se confirma así el deterioro sustancial de ventas y compras en estos últimos meses. Las exportaciones nominales han pasado de crecer un 2,3% interanual en el primer semestre a caer un 1,3% entre julio y octubre, pese a lo cual los datos son mejores en términos relativos a los de la eurozona. Las importaciones cayeron ya en el primer semestre (-0,5%) y han intensificado su contracción desde entonces (-3,2%).
  • Los datos, no obstante, apuntan a una ligera reactivación a corto plazo. Las ventas externas suben en octubre un 1,3% en términos reales desestacionalizados sobre la media del 3T, periodo en el que cayeron un 1,9%. Las compras crecen un 1,1% en los mismos términos, tras descender un 1,1% en verano. Esta reactivación está en línea con la previsión de AIReF de crecimiento trimestral en el 4T, de un 1,3% de las exportaciones globales (bienes y servicios) y 1,2% de las importaciones.
  • El déficit comercial a doce meses se mantiene estable en el 1,7% del PIB (nominal) y 3,1% (real). Pero la mejora acumulada desde finales de 2014 llega a su fin. Hasta ahora se han combinado dos circunstancias benignas: una importante depreciación del euro (también en términos nominales y reales efectivos) y una contracción aún mayor de los precios energéticos. Ambos empujaban las exportaciones, reducían la factura importadora y disminuían el déficit comercial.
  • A partir de ahora cambia el escenario. Los precios del petróleo han repuntado antes y con más intensidad de lo previsto hace unos meses. Y el euro se ha vuelto a depreciar con fuerza, apuntando ya a la paridad con el dólar. Ambas circunstancias conllevarán un repunte de la factura importadora por dos motivos a la vez, y probablemente veamos de nuevo un deterioro gradual pero constante del déficit comercial en los próximos trimestres.

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