Panorama político

 

La toma de posesión de Donald Trump ha disparado la incertidumbre en toda la región. Particularmente en México, el país más perjudicado potencialmente por las primeras órdenes ejecutivas firmadas y el impacto social y económico de los lineamientos que vayan viendo la luz en política inmigratoria, comercial e industrial. Si persisten o se acentúan las incertidumbres actuales o se llevan a cabo muchas de las medidas prometidas o anunciadas, es previsible que repunte la volatilidad financiera y se reduzca la intensidad de la recuperación.

 

En este comienzo de año ha continuado el avance de la implementación de los acuerdos de paz en Colombia con las FARC, con la expectativa adicional de una negociación con el ELN. Mientras, las dos principales contiendas electorales del ejercicio (presidenciales en Chile y parlamentarias de mitad de mandato en Argentina) se irán perfilando según avance el ejercicio, concentrando crecientemente la atención. Por su parte, las acentuadas crisis políticas en Brasil y Venezuela siguen sin remitir, aunque en el último mes el Gobierno de Temer salió reforzado al salir elegidos en las internas sus candidatos para presidir las cámaras. Sin embargo, la percepción de corrupción sigue al alza con las revelaciones del caso Odebrecht y han dejado de circunscribirse a Brasil, al ramificarse a otros países como Colombia y Perú que vinculan a mandatarios activos en primera línea de la política. 

 

Panorama económico

 

La atonía de los datos de actividad, y en particular la mayor recesión en Argentina y Brasil, llevaron al FMI a rebajar la previsión de crecimiento regional para el presente año. La incertidumbre sobre el efecto Trump, además, sesga con más intensidad el cuadro general de riesgos para los próximos trimestres.

 

  • El tramo final de 2016 está mostrando una evolución débil del crecimiento, y en particular de la demanda interna privada. Ello parece estar detrás de los pobres aumentos del empleo y también, en paralelo, de la paulatina suavización de la inflación.
  • El consumo público en general se mantuvo pujante, lo que junto a los pobres datos de actividad, conllevó un deterioro de las finanzas públicas. El dato preliminar de 2016 muestra un déficit fiscal muy elevado en Brasil (8,9% del PIB), aunque algo menor a 2015, y mucho más moderados en Chile y Perú (2,8 y 2,7%, respectivamente), que no obstante son los mayores en varios lustros.
  • En cambio, el reequilibrio exterior es importante y superior al anticipado hace ahora un año. Los déficits comerciales de 2015 en Argentina y Perú se han convertido en superávit en 2016, y se han atenuado en México. Además, el superávit en Brasil y Chile ha crecido de forma notoria. Todo ello cabe achacarlo a una paulatina recuperación de las materias primas, fuertes depreciaciones en las divisas regionales y fuertes ajustes de demanda que habrían hecho retroceder notablemente las importaciones. En la práctica totalidad de la región, la mejora de la balanza comercial ha conllevado mejoras en la cuenta corriente.
  • A falta de conocer los datos Venezuela, la inflación cerró 2016 a la baja en todos los países salvo en México. La moderación fue especialmente notable en Brasil durante el último tramo del año. Sin embargo, para LAT-6 (excluyendo Venezuela) la inflación en diciembre fue del 8,9% interanual, apenas tres décimas menos que un año antes. Ello habría implicado un nuevo año de erosión de la competitividad frente a otras regiones emergentes, así como desde luego todas las economías desarrolladas. Con todo, la trayectoria de desaceleración reciente de la inflación da oxígeno a las autoridades monetarias para sustentar la recuperación. En el último mes, los Bancos Centrales de Colombia y Perú mantuvieron la tasa de política monetaria, pero los de Argentina y Chile los rebajaron en 155 y 25 puntos básicos, respectivamente, hasta situarlos en el 23,2 y el 3,25%.
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