Los PGE-16 y la 'envolvente financiera' para la próxima legislatura

 

Es muy improbable que se cumpla la senda de consolidación pactada con Europa, como ya señaló AIReF, corroboró la Comisión Europea y volvió a señalar el FMI

  • La senda de ingresos está claramente sobreestimada. Nuestros dos escenarios (“optimista” y “pesimista”) implican menores ingresos hasta 2019 que en el PE, sobre todo en los ingresos por cotizaciones, que son excesivamente optimistas
  • Asimismo, la senda de gastos del PE podría estar infraestimada, sobre todo en partidas como subvenciones, remuneraciones, intereses de deuda o consumos intermedios, si bien el riesgo y cuantía del desfase de los gastos es menor que en los ingresos según nuestro escenario.
  • Ello ocurrirá aunque se cumpla el cuadro macro de fuerte recuperación del Plan de Estabilidad (PE) y los presupuestos (PGE-16), que además no incorporan la desviación previsible este año.

Sin medidas adicionales, el déficit se mantendrá en niveles elevados durante toda la legislatura aunque prosiga el ritmo de recuperación actual 

  • Al final de la próxima legislatura, el déficit se situaría entre el 1,1 y el 4,3% del PIB en los distintos escenarios. Es decir, peor o mucho peor de lo comprometido actualmente.
  • La deuda sobrepasaría el 100% aunque retornaría a niveles cercanos al 96% al final del horizonte de proyección, cuatro puntos más al menos de lo que prevé el PE. Un encarecimiento de la financiación o mayores emisiones de las previstas impulsarán la deuda a niveles aún mayores.

Los PGE-16 son procíclicos y poco realistas. Ni asumen el desajuste fiscal previsto en 2015 (que se arrastrará hacia adelante) ni son suficientes para cumplir con el objetivo de déficit 

  • Aunque el cuadro macro podría todavía cumplirse, nos quedaremos lejos de la meta pactada (2,8% del PIB) y otro año más bajo supervisión reforzada. La política fiscal expansiva, al calor del ciclo electoral, van a reducir y ralentizar el ajuste cuando el dinamismo de la actividad aconsejaba acelerarlo.
  • En particular el esfuerzo estructural es muy pobre: lo denuncia Bruselas y lo admite el gobierno. Apenas hay medidas discrecionales en vigor y serán necesarios nuevos ajustes para cumplir.

Caben pocas alegrías en tocante a la política fiscal. La consolidación requerida sigue siendo muy voluminosa y será imprescindible para relajar los desequilibrios

  • Mantenerse con déficits elevados en el brazo correctivo del Pacto de Estabilidad reduce mucho el margen de maniobra para toda la legislatura. Permitiría la financiación de algunas políticas, pero al coste de deteriorar la relación con nuestros socios y acrecentar la vulnerabilidad fiscal.
  • Resulta prioritario dejar atrás cuanto antes el brazo correctivo y alcanzar el preventivo (déficits menores al 3% del PIB), en el que existe mayor flexibilidad para relajar el ritmo de consolidación y otorga un margen mayor para emprender distintos tipos de políticas de gasto expansivas.

 

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