El conundrum del crecimiento en Europa I: qué pasa

Europa está inmersa en una parálisis autodestructiva por una descoordinación entre Alemania, Francia e Italia, los tres grandes de la UEM. Este artículo analiza las razones

  • La recuperación decepciona y la tendencia desinflacionista se acrecienta. Pero el bloqueo de las autoridades persiste a pesar del panorama económico.
  • Subsisten tres problemas. Primero, las políticas monetaria y fiscal no son suficientemente acomodaticias a nivel agregado. Segundo, la ciudadanía sigue sin convencerse de la urgente necesidad de adoptar reformas estructurales de calado. Y tercero, escasean los líderes nacionales determinados a afrontarlas. Solo el BCE parece estar poniendo algo de su parte.
  • Las turbulencias financieras recientes parecen indicar que los mercados están penalizando la inacción actual y la falta de soluciones a la vista. La crisis de deuda no está superada.

Las restricciones políticas domésticas, y los prejuicios y desconfianzas mutuas, están detrás de la parálisis

  • Alemania sigue obsesionada por el déficit y centrada en criticar al BCE. Su postura fiscal es políticamente coherente y goza de amplio respaldo. Pero es una mala política económica, especialmente ahora que la locomotora de Europa se ha parado.
  • En Italia los riesgos fiscales se mantienen muy elevados y el gobierno no termina de avanzar en las reformas. Renzi afronta múltiples escollos pero parece seguir comprometido con ellas, mientras “coquetea” con estímulos fiscales que difícilmente puede permitirse.
  • En Francia sigue faltando un convencimiento genuino sobre la necesidad de las reformas, mientras la situación fiscal es también delicada. No obstante, Manuel Valls parece crecientemente comprometido con ellas, al igual que su homólogo italiano.
  • Parte de la resistencia interna a la acción de gobierno está siendo liderada por la oposición populista de AfD, el Movimiento 5 Estrellas y el Frente Nacional. Las formaciones eurohostiles están sabiendo capitalizar el descontento ciudadano.
  • En Italia y Francia se han producido además importantes disensiones internas dentro del ejecutivo, y grietas evidentes en los partidos que lo sostienen.

 Aunque no existe ningún plan claro, y un acuerdo entre las diferentes plazas europeas es improbable, algunos factores recientes permiten albergar una cierta esperanza

  •  El siguiente artículo analiza qué se puede hacer para superar el impasse actual.

 

El conundrum del crecimiento en Europa II: qué hacer

El artículo anterior analizaba las razones de la parálisis actual en Europa. Este artículo evalúa distintas opciones para superarla

  • Las autoridades parecen incapaces de resolver coordinadamente el principal dilema de corto plazo: la consolidación fiscal parece imposible sin crecimiento, pero el crecimiento parece imposible sin aplazar el ajuste.
  • Además, los gobiernos otorgan un distinto peso relativo a las reformas estructurales frente a la flexibilidad fiscal. Berlín confía en aquellas y no quiere ni hablar de esta. En París y Roma la perspectiva es la contraria.

En este contexto, los países deben reaccionar acordando un gran estímulo. Este solo podrá concitar un respaldo suficiente si es simultáneamente fiscal, monetario y de reforma estructural donde todos deben ceder algo

  • Francia e Italia deben mostrar un mayor compromiso por las reformas pendientes para que Alemania afloje su posición sobre el déficit y el BCE. Un acuerdo sobre estas bases podría acabar reflejándose en el Plan Juncker y exige un sostén muy expansivo del BCE. Pero ni Bruselas ni Fráncfort pueden suplir la inacción de los gobiernos.
  • Alemania puede y debe reactivar la inversión, dejar trabajar a Draghi y confiar más en los gobiernos de Italia y Francia. Si estos son capaces de ofrecer resultados satisfactorios pronto, Alemania podrá entonces concederles más tiempo para cumplir los objetivos fiscales.
  • La nueva Comisión se la juega con el Plan Juncker mientras debe seguir vigilando la trayectoria fiscal de los Estados miembros. Si no tiene éxito en ambos flancos, podría quedar sumida en la irrelevancia.
  • La clave de bóveda de un eventual acuerdo depende de que el BCE consiga que la inflación retorne al objetivo. El eurobanco ha puesto de su parte últimamente, pero su intervención es aún insuficiente.

Esta cuadratura es improbable, ya que todos tienen visiones contrapuestas y fuertes presiones que aguantar. Pero hay factores que permiten albergar una cierta esperanza

  • Entre ellos destacan: las perspectivas de un estímulo monetario suficientemente expansivo que está ya en camino y sobre el que Alemania ha rebajado algo su oposición, la intención de Valls y Renzi de apostar por reformas de calado, y la posibilidad de que Merkel tenga que replantear su estrategia fiscal si prosigue la decepcionante recuperación en Alemania.
  • Aun si no prospera un acuerdo de mínimos, es posible considerar otras propuestas.  El think tank Bruegel propone por ejemplo un gran estímulo a la inversión por parte del BEI y con soporte del BCE, que tiene como principal virtud resolver por otra vía la incompatibilidad aparente en el corto plazo entre el crecimiento y el cumplimiento de las reglas fiscales.

 

La nueva Comisión Europea

La nueva Comisión Europea (CE), liderada por Jean-Claude Juncker, inicia su mandato

  • El nuevo gabinete recibió el voto favorable de 422 de los 751 eurodiputados gracias al apoyo del PPE y la mayoría de los socialdemócratas (S&D) y liberales (ALDE).
  • La nueva CE, y especialmente Juncker, arrancó con mal pie su andadura debido a la información publicada sobre acuerdos alcanzados entre las autoridades luxemburguesas y varias grandes multinacionales para rebajar su factura fiscal.

El nuevo Ejecutivo estará formado por 27 comisarios, dentro de los cuales hay siete vicepresidentes. Así, cambia la estructura, y como consecuencia, el funcionamiento

  • Las carteras de mayor peso económico han recaído en Francia (Asuntos Económicos y Financieros) y Reino Unido (Estabilidad Financiera, Servicios Financieros y Unión de Mercados de Capital). Italia ostentará una vicepresidencia, mientras que España pierde peso en la nueva CE con el nombramiento de Arias Cañete como comisario de Energía y Clima.
  • La aprobación de la nueva CE se alargó más de lo previsto. El británico Hill y Arias Cañete tuvieron que repetir comparecencia, mientras que la eslovena Bratusek no recibió el apoyo suficiente y fue relevada por su compatriota Bulc.
  • Alemania obtiene una cartera menor (Economía Digital y Sociedad). Pero su influencia en la nueva CE es mayor de lo que parece, gracias a que el finés Katainen supervisará la actuación de Moscovici y a las importantes carteras que quedarán en manos de liberales, cercanos a Berlín, como Comercio y Competencia.

En esta legislatura la CE y las demás instituciones europeas afrontan importantes retos:

  • La recuperación económica no termina de arrancar. La UE debe vigilar atentamente el alto desempleo, el débil crecimiento, el endeudamiento y las presiones deflacionistas que afectan ya a toda la eurozona, así como velar por el cumplimiento de las reglas fiscales.
  • Entre los principales retos de la nueva CE se encuentran la continuación de las reformas estructurales en los países, la puesta en marcha de medidas que favorezcan el crecimiento y la demanda, impulsar una mayor integración del Mercado Único, revertir el declive del sector industrial, responder a los nuevos retos energéticos, reforzar la apuesta por la economía basada en la innovación y cerrar el Tratado de Libre Comercio con EEUU.

 

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