El impacto a largo plazo en España de tres grupos de reformas estructurales

Este artículo evalúa el impacto sobre el crecimiento y el empleo de implementar reformas estructurales en tres ámbitos según un estudio reciente de la Comisión Europea

  • El estudio valora los efectos de una hipotética puesta en marcha de medidas que equiparen la puntuación de España en diversos parámetros económicos con la de los tres países más ricos de la UE (Austria, Holanda y Luxemburgo o “TOP3”).
  • Los indicadores objeto de estudio muestran que en España hay márgenes de beneficios más altos, mayores barreras de entrada, menores tipos implícitos de gravamen al consumo y un peso mucho mayor de los empleados con baja formación y menor con nivel medio.
  • Los resultados de la aplicación de las reformas serían extraordinarios, sobre todo a largo plazo: su implantación permitiría elevar el PIB per cápita un 36% y el empleo un 19,8%.
  • Una parte de ellos nutrirá un Fondo de Garantía que servirá para respaldar las actuaciones que realice el BEI en las inversiones del sector privado en proyectos específicos.
  • La ejecución de todas las medidas estructurales reduciría, en el largo plazo, la brecha en PIB per cápita existente en la actualidad frente a los tres países más ricos.

El artículo se complementa con una revisión de los avances recientes más destacados en los mercados de productos, el sistema impositivo y la innovación y el conocimiento:

  • En los mercados de productos, varios cambios han visto la luz, pero con pocos efectos reales destacando la Ley de Emprendedores y la de Unidad de Mercado. Mientras, la reforma de Colegios y Servicios Profesionales, se ha metido en el cajón tras una larga gestación.
  • Buena parte de los cambios del sistema impositivo llegaron obligados por las circunstancias  y no apuntaron a una devaluación fiscal mientras que en el ámbito de la cualificación laboral, se ha perseguido impulsar la FP y luchar contra el abandono escolar, sin lograr grandes resultados por el momento.

El impulso reformista ha sido escaso y todavía quedan por abordar numerosos desafíos

  • Desde 2013 la mayoría de los países se ha acomodado y ha reducido la puesta en marcha de reformas estructurales que son muy necesarias.
  • No hay razones para el optimismo a corto plazo. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y los resultados de las mismas son inciertos. Se espera que los acuerdos entre partidos sean imprescindibles, lo que dificultará la implantación de reformas de calado.
  • Los principales retos pasan por impulsar la competencia en sectores clave, reducir trámites y barreras burocráticas, reformar el sistema tributario en profundidad y sacar adelante una reforma educativa consensuada que mejore la cualificación media y disminuya la tasa estructuralmente alta de abandono escolar prematuro.

 

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