Perspectivas económicas de la zona euro

 

Crecimiento notable de la eurozona en el primer trimestre. La recuperación progresa con lentitud, pero sigue afianzándose

  • El crecimiento trimestral del 0,6% en el 1T16 superó las expectativas. Las principales economías del área mostraron expansiones prometedoras.
  • La demanda interna volvió a tener una contribución relevante, y en especial el consumo privado y la inversión. Exportaciones e importaciones siguieron en positivo pero creciendo a menor ritmo, reflejando el reciente bache experimentado por la economía mundial.
  • El crecimiento monetario fue estable, así como sus componentes (salarios, beneficios e impuestos netos). Pero el deflactor continúa en niveles de riesgo (1,3% interanual). La productividad por hora y por empleado se han desacelerado mientras la competitividad sigue mejorando en términos reales.
  • Para el conjunto del año se espera un crecimiento en el entorno del 1,6-1,7% tanto este año como el próximo, en línea con el avance registrado en 2015.

 

Los indicadores recientes han empeorado y apuntan en conjunto a la desaceleración

  • El crecimiento se desacelerará al entorno del 0,4% en el 2T y el 3T pese al incremento del estímulo monetario, la posición levemente expansiva de la política fiscal y la relativa tracción del consumo privado, favorecida por el respiro de la inflación. En contra pesarán la sostenida recuperación del precio del petróleo y la apreciación cambiaria frente a las principales divisas.
  • Frente al 1T, los primeros datos muestran un deterioro generalizado: aunque persiste la confianza en el tramo de expansión, la industria suaviza su ascenso, y la construcción y las ventas minoristas caen.
  • Se profundiza el desequilibrio externo, con superávits comercial y corriente nuevamente en máximos (2,5 y 3,2% del PIB), lejos del total equilibrio promediado entre 2007 y 2012.

 

Los riesgos a la baja a corto plazo dominan y pueden poner en jaque la recuperación

  • A corto plazo hay que prestar atención al Brexit y al cierre del QE en menos de un año (mar-17) si el BCE no lo alarga. Es inciertos su impacto sobre la eurozona, si bien no puede descartarse un resurgimiento abrupto de tensiones soberanas y turbulencias financieras, lo que perjudicaría visiblemente la recuperación, la salud bancaria y la solvencia fiscal.
  • A medio plazo, el balance de riesgos sigue siendo particularmente incierto. Distintos factores animan a ser crecientemente pesimistas en la probabilidad de que se materialicen distintos riesgos: la fatiga reformista, la reforma del euro y el euroescepticismo al alza.

 

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