Diversos medios y observadores consideran que, como consecuencia del fracaso de los rescates y la responsabilidad de la troika, la intervención conjunta del FMI, la Comisión Europea (CE) y el BCE pende de un hilo por las presiones externas y las desavenencias crecientes entre ellos. Desavenencias que se destaparon en verano, al menos oficialmente, con el ejercicio de autocrítica del FMI en relación al programa griego.

Este artículo, por su parte, sostiene que es probable que la troika sobreviva en su configuración actual, aunque serán precisos reajustes para mejorar el diseño e implementación de los programas en países de la eurozona. Asimismo, analiza los conflictos de intereses y los problemas de incentivos de las tres instituciones y la propuesta del think tank Bruegel para una convivencia más eficaz, sostenible y duradera entre sus miembros. 

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