¿Cambio de tendencia en la construcción y en el mercado inmobiliario?

 El mercado inmobiliario parece haberse estabilizado y su recuperación comienza a ganar impulso. Por otro lado el 2014 supondrá el último año de ajuste de la construcción. 

 

Los indicadores recientes del mercado inmobiliario reflejan aún señales mixtas, pero esperanzadoras

  • Entre los más negativos destaca el número de viviendas a construir, los indicadores de confianza y pedidos, y los todavía elevados tipos de interés hipotecarios.
  • Entre los indicadores que reflejan una progresiva estabilización sobresale el número de préstamos hipotecarios nuevos, el empleo, algunos índices de actividad y, sobre todo, los precios de la vivienda, indicando que su acentuada corrección –cercana al 33 por ciento desde el máximo- toca a su fin.
  • Entre los indicadores que registran un mayor dinamismo, destacan las licitaciones, algunos índices de producción del sector de edificación y de inputs de la construcción, aunque por su importancia destaca el extraordinario aumento en el número de las compraventas e hipotecas suscritas para la adquisición de vivienda en el primer bimestre de 2014, pero que deberán tomarse con cautela.

El sector de la construcción moderará notablemente su ajuste este año y volverá a crecer en 2015

  • Tras un sexenio corrigiendo su exceso de capacidad, se espera aún una caída moderada en 2014 (inversión en construcción: -3,3%, lejos del -9,6% de 2013) y un repunte en 2015 cercano al 1,0%, ayudado por la tracción del resto de la economía.
  • El colapso del sector en los últimos años ha conllevado una profunda reestructuración: su contribución al PIB ha disminuido abruptamente, y el empleo y los salarios se han derrumbado, pero se han consolidado importantes ganancias de competitividad.

Hacia adelante, la evolución no está clara y depende de múltiples factores, pero por primera vez en años no es claramente negativa 

  • En el terreno negativo destacan el legado de la deuda del sector privado, el stock de vivienda nueva sin vender, la elevada restricción financiera, la fragilidad de los balances bancarios, la debilidad de la renta y la demanda privada y el panorama desfavorable de las tendencias demográficas.
  • En el terreno positivo, destaca el fortalecimiento del balance de los hogares, la mejora propiciada por el ajuste de los precios de la vivienda, la suavización de la fragmentación financiera en la eurozona o el apetito inmobiliario creciente por parte de los extranjeros.

 

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