El primer semestre deja resultados muy discretos. Las exportaciones reales se congelan tras crecer un 8,2% en 2017 y las importaciones avanzan menos de la mitad, apenas un 2,3%.   

 

La debilidad del primer semestre podría empezar a mejorar levemente en el segundo. Se han disipado algunas incertidumbres sobre Europa en términos del cariz proteccionista de EEUU y el tipo de cambio y el petróleo se prevén estables. Pero la evolución dependerá de que se mantenga la tracción de la demanda interna en Europa y que no se produzcan nuevos sustos en emergentes. Con todo, la recuperación de las importaciones se prevé relativamente más intensa, lo que perpetuará la senda de deterioro del déficit comercial de los últimos trimestres.  

 

El déficit comercial continúa al alza. Se ubica en términos nominales en los 28.241 millones en acumulado anual, la mayor cifra en cinco años y medio. Ello supone un deterioro de 3.500 millones sólo en este primer semestre, y alcanza el 2,4% del PIB, el peor dato desde 2012. En términos reales ha empeorado dos décimas, hasta el 2,8% del PIB.

 

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