• Los flujos retoman el dinamismo en agosto tras moderarse en julio. Las exportaciones nominales vuelven a crecer más que en la eurozona pero menos que las importaciones. Asimismo, las ventas vuelven a crecer más que las compras en términos reales. Ello ha provocado que el déficit comercial nominal acumulado empeore por noveno mes seguido hasta los 24.171 millones (-2,1% del PIB), acumulando un deterioro de 5.400 millones en lo que llevamos de año. En cambio el déficit real mejora en 3.200 millones y se sitúa en los 31.134 millones (-2,7% del PIB).
  • Las exportaciones nominales, en lo que llevamos de año (9,1%), reflejan un dinamismo similar entre las despachadas a la eurozona y al resto del mundo. En cambio, las importaciones desde el área del euro han crecido la mitad que las del resto del mundo. Por rubro, se observa una mayor tracción de los bienes intermedios, tanto entre las ventas como entre las compras. Las de bienes de consumo y capital avanzan a menores tasas pero muestran también, en todo caso, un crecimiento robusto en los primeros ocho meses de ejercicio.
  • Pero el bimestre jul-ago registra una contracción de las exportaciones frente a la media del 2T (-1,6% real desestacionalizado) en contraposición con un aumento del 1,6% para las importaciones. Ello podría estar relacionado con la notoria apreciación cambiaria de los últimos meses, que si por un lado lastra las exportaciones, por otro amortigua el incremento del precio del petróleo, lo que ayuda a rebajar la factura importadora y limita el deterioro del saldo comercial.

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